Estancia

Santa Clara perteneció a los Jesuitas hasta 1767, en dicho año y luego de que la Compañía de Jesús fuera expulsada del Río de La Plata por parte del Rey Carlos III de España, pasó a manos de Juan Francisco García de Zúñiga, (junto con otra centena de miles de hectáreas) cuyos descendientes la vendieran en 1825 al inglés John Jackson. Desde entonces y hasta la actualidad, dichas tierras permanecen en la misma familia, constituyendo la única estancia en Uruguay y probablemente en América, cuyos propietarios en línea directa son representantes de la séptima generación de los mismos.